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       Campaña actual de solidaridad con el pueblo refugiado saharaui                       para la reconstrucción de la radio de Dajla

En el inhóspito desierto del Sahara, miles de hombres y mujeres sobreviven a diario asentados en varios campamentos desde hace más de 40 años.

En este contexto, en el que mantenerse informado es una difícil tarea, 30.000 personas viven pendientes de la voz de Jalihena Ahmed, director de la Radio Nacional Saharaui en Dajla, una de las cinco wilayas que conforman los campamentos de refugiados. Una emisora construida en adobe que lleva en funcionamiento desde el año 1999 y que, tras las tremendas lluvias de otoño de 2015, ha sufrido importantes daños en su infraestructura que dificultan su continuidad.

Esta emisora es la voz de toda una población a la que marca  los minutos de la vida, las horas, los días… transfiriendo información hacia los campamentos y también hacia los territorios ocupados por Marruecos.
Su misión es fundamental. En mitad de esta situación de refugio y de conflicto, la emisora traslada todo lo que acontece a su alrededor, transmite las noticias que se suceden a ambos lados del muro marroquí, da a conocer todas las campañas sanitarias y educativas que se suceden, y por supuesto, logra llevar entretenimiento a las jaimas del desierto.

Por todo esto, Amal Esperanza , que lleva trabajando en el territorio desde 2003 con diferentes proyectos de cooperación, se ha propuesto colaborar en la reconstrucción de los locutorios y parte técnica del edificio.

La idea es reutilizar uno de los contenedores que se proporcionan a los campamentos a través de la ayuda humanitaria, aunque es necesario readaptarlo pasa el uso específico que se le quiere dar. Las tareas irán desde el aislamiento de las temperaturas agresivas del desierto, hasta realizar trabajos de compartimentación, revestimientos y dotación de instalaciones. Además, el proyecto de obra se completa con la dotación de aseos y la conexión con el edificio preexistente.

Desde Amal Esperanza, y tras negociaciones con las autoridades locales, hemos realizado un presupuesto que supone la inversión de aproximadamente, 10.000€.
Con esta cantidad, pretendemos poner en marcha las obras este mismo otoño, ya que el tiempo empieza a ser demasiado pesado y la voz de la emisora se pierde entre tantas complicaciones.

El conflicto saharaui es producto de un silencio internacional del que somos cómplices. Por eso, urge nuestra intervención. ¡Mantengamos viva la voz del Sahara!